¿Hace cuanto tiempo que el hombre había dejado de soñar con las estrellas? La pregunta se encuentra cargada de nostalgia, y añoranza. Si bien, desde los inicios de la humanidad siempre se había observado en las estrellas la posible respuesta a los grandes misterios de la ciencia y, en esa búsqueda, se habían logrado momentos inolvidables. La exploración del espacio se había encontrado en los últimos años, estancada. Los días en los que el futuro parecía inmerso en el encuentro con el universo parecían haber quedado atrás. Pero no cabe duda que el ingenio del hombre, sumado al trabajo y la aspiración, es inmune al paso del tiempo. Lo anterior a raíz de que esta semana, aconteció una de las noticas más significativas del año, ya que hace referencia a esa senda a las estrellas. La NASA, auténtico ícono y sinónimo de vanguardia en tecnología, anunció que el explorador denominado Curiosity había descendido sobre la superficie de Marte, el enigmático planeta rojo. Curiosity es un sofisticado robot con funciones de laboratorio espacial. Tiene una tonelada de peso y es un poco más grande que un automóvil. Tras casi seis años en orbita a una velocidad promedio de más de 20 mil kilómetros por hora; este moderno "transformer" como aquellos personajes de ciencia ficción, tocó la superficie marciana, en concreto el cráter Gale. Con un inusitado humor, la máquina mandó amigables mensajes a sus creadores y fotos de lo que el mismo artefacto llamó su nuevo hogar. Curiosityllegá a Marte para buscar indicios claros que demuestren que alguna vez existió vida en ese planeta. Tras el anuncio, centenares de personas, se dieron cita en la plaza Times Square de la Ciudad de New York para aplaudir y presenciar el histórico hecho. El suceso, sin precedente en la historia espacial, sólo se puede comparar a la llegada del hombre a la luna. El director de la NASA, Charles Bolden, así como el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, emitieron declaraciones en razón a la importancia de la misión. Obama se refirió a que este era el paso esencial para lograr la meta que como administración se habían fijado: Lograr que el hombre llegue a Marte a mediados de la década del 2030. El reciente éxito de Curiosity, que tuvo un costo de casi 2,500 millones de dólares, es un firme aliciente para ese objetivo. También, es un recordatorio sólido para jamás dejar de soñar; además de dar pasos firmes en la consecución de esos sueños. Lo confirmé esta misma semana, en una reunión que sostuve en mi calidad de mandatario estatal con jóvenes estudiantes del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey campus Saltillo, que participan en un proyecto de investigación con la citada NASA y la Universidad de Virginia, en el vecino país. Los jóvenes coahuilenses además participarán en el Consejo Espacial Internacional, que tiene por objeto nutrirse de ideas para el futuro de esa institución. La experiencia fue grata; logramos intercambiar relevantes temas concernientes a la importancia de la educación, su mejoría y su desempeño para el futuro del país. Yo soy un convencido de que, como en los dos ejemplos anteriores, la posibilidad de soñar, de aspirar a llegar tan alto como las estrellas mismas, es el resultado de un trabajo dedicado, esforzado, pero también posible. Como estos jóvenes coahuilenses, en México existen miles con el talento suficiente para destacar al más alto nivel. Pero, por desgracia ha existido una recurrente desatención a las áreas de oportunidad de los campos de estudio y del adecuado énfasis en la educación superior como palanca de desarrollo y crecimiento. Por ello, en mi bello estado de Coahuila de Zaragoza, nos hemos dado a la tarea de expandir la educación superior, como una meta impostergable y urgente. Si bien el estado es de los mejor ubicados en cuanto a años de escolaridad, no podemos, ni debemos detenernos ahí. Nos hemos fijado la meta de que casi el 50 por ciento de nuestra población estudiantil universitaria, curse carreras vinculadas a las ingenieras, a la técnica y al desarrollo de la investigación, la ciencia y la tecnología. Actualmente, cuatro de cada diez jóvenes que cursan ese nivel, lo hacen de esta manera. Es necesario incrementar ese número y lo haremos con la inversión adecuada, en nuevas universidades y politécnicos para Torreón y Monclova, pilares inquebrantables de desarrollo en Coahuila. Son proyectos realistas y que obedecen a la nueva realidad que estos jóvenes no tardan en enfrentar. Si. Aún es posible soñar con las estrellas, pero es menester dar pasos firmes hacia el futuro. Y en Coahuila, estamos en ello.
moreiraruben@yahoo.com -- Rubén Moreira Valdez es Gobernador Constitucional del Estado de Coahuila de Zaragoza
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Desafío
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